ADIÓS PEPITA, GRACIAS

Desde los comienzos de A.C. PentaDrama, nos acompañó la ilusión, la sabiduría y la sonrisa de la que llamábamos “Nuestra Decana, Pepita”
Su sensibilidad, su dulzura y el ánimo que nos regalaba en cada uno de nuestros encuentros será siempre un recuerdo para todos los que con ella convivimos.
Hoy se nos ha ido, se ha marchado la mujer trabajadora que nos contaba sus aventuras de modista, la pintora incansable, la narradora de historias maravillosas, la poeta. Pero, sobre todo, se ha ido la compañera y amiga que vimos llorar de alegría, como si de una niña se tratara, con la presentación de su libro “Por eso escribo, por eso”.
Se nos ha ido la belleza y la ternura y profundidad hecha palabra, la fragilidad física y la energía espiritual. Se ha ido una mujer ENTRAÑABLE.
Gracias por todo lo que nos has regalado durante estos años. Gracias por tus poemas y tu compañía, siempre.

En la Feria del Libro. 2013

El mundo de las letras salmantinas llora hoy su pérdida. Desde PentaDrama queremos mostrar nuestro cariño por ella, y qué mejor manera de hacerlo que compartiendo con todos vosotros unos versos de su poemario: “Por eso escribo, por eso”.

Sólo Tú eres Señor de la Vida.
Solo Tú eres dueño del tiempo.
Y si Tú dices: suspiro…¡ punto!
Funde mi vida con otra Vida
Y acógeme en tus brazos
Por tiempo eterno.

El profesor de la Usal: D. Antonio Sánchez Zamarreño, escribió el prólogo de su poemario, en él hace un estudio de cómo ve la poeta la muerte y dice así el profesor:
“El tema de la muerte tratado con modulaciones senequistas y cristianas me parece también clave en el libro. Precisamente, algunos de sus más bellos textos han de inscribirse en esa órbita existencial,” Y llegará el día/ en el que el cerrojo del tiempo girará / y pasaré al otro lado./ Dormida, en silencio,/ por días sin término”.

Pepita con Antonio S. Zamarreño
La certeza de la muerte, según Zamarreño, no enturbia el canto de quien sabe que al final de la escalera, solo puede esperarla, unamunianamente, el abrazo de Dios.
Siempre en nuestro corazón, querida poeta, querida compañera.


Tres Palabras
¿Cuál será mi última palabra?, preguntaste.
Y yo, engarzando mi eslabón a tu cadena
comprendí que tu pregunta no tiene respuesta.
Mi mente forjó un gran deseo:
tres palabras
grabadas en mi última página.
Cuando mis ojos huyan del último resplandor:
luz
Cuando mi mano se deslice de otra mano:
espero
Cuando el último pálpito me estremezca:
Dios

Pepita con su hermana Maruchi
Pepita acompañada de compañeros de Pentadrama