XLII Encuentro Literario con Sonia Betancort

Nuestro próximo encuentro literario será con Sonia Betancort  el próximo día 8 de Abril a las 20:00 horas. Tendrá lugar en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo gracias a la colaboración de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.



sonia betancort 3 Nacida en S/C de Tenerife en 1977, Sonia Betancort ha publicado los poemarios Íntima Exigencia (2000), El cuerpo a su imán (2009), Para ver la llanura (2014), Seis poemas para Mary Jane (2014); Contramantes (o la soledad del alfil), en colaboración con Rubén Tejerina (2014), y La sonrisa de Audrey Hepburn (2012, 2015). Ha participado en varias antologías como Paisajes del infierno (2002), Palabras de paso (2002), La mujer rota (2008), Antología del beso (2009) y Barcos sobe el agua natal (2013), entre otras. Doctora en Literatura por la Universidad de Salamanca y en la actualidad profesora de Lengua y Literatura en la Universidad Camilo José Cela (Madrid), centra su obra crítica en la narrativa y poesía hispanoamericanas contemporáneas. Como gestora cultural, entre 2002 y 2009, coordinó la Sede de la Universidad de Salamanca en Buenos Aires y continúa organizando eventos en esta área. Formada en interpretación actoral en Buenos Aires y Madrid, desarrolla diversas actividades en el campo de las artes escénicas.


La órbita sin sol
“la palabra, ese cuerpo hacia todo”
Roberto Juarroz
“Juegos de Construcción”
Javier Lorenzo Candel
poesía no cabe en el poema
quécosanocabeenelcuerpo
La luna estrangula
movimientos crédulos
vacas rojizas como la aurora
paren estrellas en su ombligo
La imagen traspasa
la luz espiritual
que llega hasta la mano
que escribe
Estuve tan cerca
de crear
el juego de construcción
El hombre es una bocanada de cuerpo
el cuerpo es una boca
nada
Antes de lo real había un verbo
éramos tan pequeñitos como somos
frente al cuerpo que va hacia el agua
que va hacia el sueño que va hacia el cuerpo
la identidad que es cosa de corresponderse infinitos
Cuando tú recibas esta palabra
la mujer gato habrá huido
la mujer tortuga que batió el océano
con sus patas redondas habrá huido
le enseñaron a poner hijos en el cuerpo
pero el huevo estaba vacío
como la órbita sin sol
En vano traté de concebir el poema
como un árbol


Narciso habla

A Mariángeles Betancort
Leyendo a Paul Valéry
Y allí
en mitad de una noche viscosa y triste
me enamoré del reflejo de aquella mujer
no era ella ni siquiera la estación sombría
de lo que ese rostro trae cada mañana hasta el espejo
era ese reflejo repetido en mi cabeza como una llave
esa posibilidad de ser lo que paraliza el agua
la bebida azulgrana de un cuerpo que tiembla como un recuerdo
la ironía fugaz de un límite que abre una puerta sin pared
porque aquella mujer reflejada era un umbral
algo que la divinidad registra en la fibra del océano
a ella a su rostro va cada noche el aceite de los barcos
el grito tapizado de esa fuente que viene a ser poema
el lamido ciego lo que cabe en ese agua que se agota
la memoria del agua agotándose en la imagen
la piedra lanzada contra el agua inmemorial
la piedra en medio del reflejo que yo amé
Esa mujer reflejada
esa mujer
el agua de esa mujer
en la mañana después del sueño
gotea en mi almohada
como un ejercicio inútil de lo que ya no soy
Cuento para leer desnuda
Amo a la bruja de este cuento
a la esposa confusa que esparce veneno
en las alcobas de los sueños
amo a su gata subterránea
con su cola sucia
con sus bigotes finos como rayos
con sus dientes afilados
amo su norma de ser indiferente
gemir sobre la almohada fría
y salir de viaje con los ojos vidriosos
amo lo oscuro de su pata caliente
amo a la frenética mujer sardina
la de freír tiempo en los mercados
la de nadar en la bañera con el corazón roto
salpicado de nueces y lagartos
la del feto en el frasco de colonia
la de las botas hinchadas por la lluvia
la débil y serena mujer
que atraviesa las bisagras de la casa
y se confunde con el polvo
y nadie la ve pero tiene un perro
que la mira desde el fondo de su ojo acomplejado
y la comprende
amo a la mujer pirámide la niña al revés de todo
la equilibrista del ridículo
la del miedo a pasear y que la miren
la del miedo a pedir una barra de pan y que la miren
y correr hasta casa adelante del espejo y verse
desnuda sin superficie y dorada como un bebé
amo a la mujer viaje
a la que enfrenta convencerse de aquello que piensa
amo a la violadora de jugos y miserias y leyes y reglas
a la creadora de jazz de calendario
a la que bebe y fuma y fuma y bebe
y cae en el prototipo de estar más sola que ninguna
amo a la mujer cerradura
la que deja que entre
la que es herradura del gordo
que masticaba una estrella ese día
la que es pantomima de la nube
la que es molinillo del viento
que agita el capricho
y cae
y vuelve a volver sobre la caída
y cae
y no disimula que cuando cae
en realidad se acuesta
sobre un gran lecho de palomas dibujadas.