Encuentro literario con Mª Ángeles Maeso

El día 8 de marzo a las 20h. Sala de la Palabra. Teatro Liceo, tendremos nuestro próximo encuentro con: Mª Ángeles Maeso.

Licenciada en Filología Hispánica. En diferentes etapas: Profesora de Lengua y Literatura y de Talleres de creación literaria; coordinadora de programas socioculturales en campos de marginación social; miembro de equipos editoriales para la elaboración de guías didácticas. Ha colaborado con el Instituto Cervantes, Radio Círculo de Bellas Artes y otros medios como Turia, Reseña, Diagonal, Artes hoy… 
Autora de siete poemarios: Sin Regreso (Premio de Poesía Jorge Manrique, 1990, Ed. Obra Cultural de Caja España, Palencia, 1991) Trazado de la Periferia (Ed. Vitruvio, Madrid, 1996); El bebedor de los arroyos (Ed. Huerga y Fierro, Madrid, 2000); Vamos, Vemos (Premio de Poesía Homenaje a León Felipe, Ed. Celya, Salamanca, 2003; 2ª ed, Lastura, 2014); Basura mundi (Ed. Huerga y Fierro, 2008); ¿Quién crees que eres yo? (Ed. Huerga y Fierro, 2012); Huy, qué miedo (infantil, Amargord, 2016).

Ha sido incluida en numerosas antologías y poemas suyos han sido traducidos al inglés, portugués y esperanto.


Pero la noche es una rueda orante
que chirría en la jaula de un ratón
anaranjado.

Es un remirar de serpiente hartada
por las arenas venideras, mientras
los niños, abrazados a los osos,
duermen.

A veces, huele a gas, creedme.
Y todo es clamor bajo la luna.
(De Trazado de la periferia, 1996)

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PRIMAVERA NUEVAMENTE

Hora a hora el suelo se está abriendo.
Lo saben la piel del alma y la de un zapato.
Lo saben en las afueras de Madrid y en Barcelona
y aquí, cada labrador lo sabe.

Vamos, vemos que obstinadas hierbas
y nervios diminutos,
entre un corazón de roca, abren su senda.

Hora a hora, un insignificante tallo
se atreve cada marzo
a mirar de abajo arriba,

atraviesa el granito o el asfalto,
sortea la metralla, el peso del tractor
y el de las terribles miradas...

Simplemente asoma,
y en el aire deja su denuncia y su convocatoria.

Vamos, vemos que sucede a cada hora.

Sólo es el imperio quien desprecia cuanto ignora.

(De Vamos, vemos, 2004)

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UN LILO SALE POR EL TEJADO

Fue el árbol antes que la chabola.
Por eso cabe tanto pregón de flor:
¡Bienaventuranza en la meseta
de la basura!

Son lilos.
Nacen de no se sabe dónde
y suben desde siempre por su mes de abril,
que es suyo a rajatabla.

Ni siquiera se han preguntado si podrán.
Nadie lo hace, si hacia atrás hay ratas
o gatos que cortan el aliento.

Suben y tienen mucho que decir.
Se han roto unos pocos dedos y no importa:
Un árbol roza la catenaria del tendido eléctrico
y no es una plegaria.

Es un lilo dispuesto a todo.
Hace en los charcos
un gran eco su morada sombra.

¡Cómo la oigo!

(De Basura mundi, 2008)

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